|
La Fe Verdadera Viene por Escuchar
< Romanos 10:16-21 >
“Pero no todos obedecieron el evangelio, porquej
Isaías dice: SEÑOR, ¿quién ha creído a nuestro mensaje? Por esto, la fe es por
el oír, y el oír por la palabra de Cristo. Pero pregunto: ¿Acaso no oyeron?
¡Claro que sí!
‘Por toda la tierra ha salido la voz de ellos;
y hasta los confines del mundo, sus palabras.’
Pero pregunto: ¿Acaso no comprendió Israel? Moisés fue el primero en decir:
‘Yo os provocaré a celos con un pueblo que no es mío;
con una nación sin entendimiento os provocaré a enojo. También Isaías se atreve
a decir:
Fui hallado entre los que no me buscaban;
me manifesté a los que no preguntaban por mí.
Pero acerca de Israel dice:
‘Todo el día extendí mis manos a un pueblo desobediente y rebelde.’”
El versículo 17 dice, “Por esto, la fe es por
el oír, y el oír por la palabra de Cristo.” ¿De donde viene la fe que libera
a una persona de todos sus pecados? La fe verdadera viene por escuchar la Palabra
de Dios.
Me gustaría seguir dando testimonio del evangelio
de la justicia de Dios a través de Su Palabra. Comencemos por ver Romanos 3:10-20:
“Como está escrito: No hay justo ni aun uno;
no hay quien entienda,
no hay quien busque a Dios.
Todos se apartaron,
a una fueron hechos inútiles;
no hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno.
Sepulcro abierto es su garganta;
con su lengua engañan.
Hay veneno de serpiente debajo de sus labios;
su boca está llena de maldiciones y amargura
Sus pies son veloces para derramar sangre;
hay ruina y miseria en sus caminos.
No conocieron el camino de paz;
no hay temor de Dios delante de sus ojos.
Pero sabemos que todo lo que dice la ley, lo dice a los que están bajo la ley,
para que toda boca se cierre, y todo el mundo esté bajo juicio ante Dios. Porque
por las obras de la ley nadie será justificado delante de él; pues por medio
de la ley viene el reconocimiento del pecado.”
¿Como debemos entender y creer en estos pasajes
para recibir la salvación? Desde el principio, no existían ni los justos, ni
los que buscaban a Dios, sino todos eran pecadores. Sus gargantas eran sepulcros
abiertos; sus lenguas eran como veneno de serpientes, engañosas, llenas de maldición
y de amargura. Sus pies eran rápidos para derramar sangre. Ellos no conocieron
camino de paz o hubo temor de Dios ante sus ojos y solo caminaba en la senda
de su propia destrucción y miseria. todos eran pecadores antes de conocer y
creer en la justicia de Dios y la forma en la que ellos descubrieron que eran
pecadores ante Dios fue por la ley.
¿Como podríamos, sin la ley, conocer nuestros
pecados? ¿Cómo podríamos conocer a Dios? Romanos 3:18 dice, “No hay temor
de Dios delante de sus ojos.” ¿Acaso nuestros ojos carnales lo vieron a
Él? Tal vez nosotros hayamos estado un ligeramente consientes de la existencia
de Dios, pero ni lo vimos, ni le temíamos a Él. Entonces, ¿cómo nos dimos cuenta
de que éramos pecadores? Llegamos a conocer la existencia de Dios escuchando
Su Palabra escrita. Es por eso que el oír viene de la Palabra de Dios.
Sabemos que Dios creo el mundo porque así está
escrito en la Escritura, “En el principio creó Dios los cielos y la tierra”
(Génesis 1:1). Es por oír esta Palabra de Dios que llegamos a saber y a
creer en Su existencia y creer que Él es el Creador de todo el universo. Si
no fuera por la Palabra de Dios, no existiría nadie que lo conociera a Él, ni
le temiera. Ni hubiéramos podido saber de nuestros pecados sin la Palabra de
Dios–ni una sola persona.
En otras palabras, éramos fundamentalmente ignorantes
de Dios, adorando cosas vanas y en desconocimiento de nuestros pecados. Pero
Dios nos la ley, y es así como llegamos a conocer nuestros pecados ante Dios.
Fue por oír Su Palabra de la ley como los Diez Mandamientos y los 613 artículos
detallados de la ley que llegamos a conocer nuestras limitaciones y pecados.
Nadie puede conocer ni aún su propio pecado sin
la Palabra de la ley. Casi todos los convictos que se hallan tras las rejas
afirman que él/ella no saben cual fue su crimen o porque han sido encerrados.
Muchos de ellos afirman ser inocentes, que fueron enviados equivoca e injustamente.
Sin conocer la ley de Dios, no podemos conocer nuestros propios pecados, diciendo,
“Siempre he actuado de esta manera. Todos lo hacen. ¿Cómo puede esto ser pecado?”
Solo viendo y escuchando la ley de Dios llegamos
a darnos cuenta de nuestros pecados. Hemos llegado a saber que nuestra adoración
de otros dioses, el llamar el nombre de Dios en vano, el fallar en guardar el
Sabbath, nuestros homicidios, nuestros adulterios, nuestros robos, nuestras
mentiras, nuestras envidias, nuestro fallar en vivir por la Palabra de Dios,
en pocas palabras–todos estos son actos de pecado porque la ley de Dios lo dice
así. Es así como nos hemos dado cuenta y hemos reconocido que éramos pecadores
ante Dios, por la Palabra de la ley. Antes de esta ley, ni siquiera conocíamos
nuestros propios pecados.
Habiéndonos dado cuenta de que somos pecadores,
entonces, ¿qué debemos hacer ante Dios? Necesitamos preguntarle a Dios como
pueden ser perdonados nuestros pecados. Es por oír la Palabra de Dios que llegamos
a conocer nuestros pecados y nos dimos cuenta de nuestra necesidad de salvación.
Así como el hambriento tiene necesidad de comida, aquellos que reconocen que
han violado la ley de Dios y saben que son graves pecadores dándose cuenta de
su necesidad de salvación. Es así como empezamos a buscar a Dios y reconocemos
nuestra necesidad de creer en Su justicia a través de Jesucristo, a quien Él
envió por nosotros. Como la “fe viene por el oír,” conocemos nuestros pecados
por escuchar la Palabra de Dios.
Sabemos que somos pecadores. Entonces, ¿qué debemos hacer para
ser liberados de nuestros pecados?
La salvación viene de la fe en Su Palabra que
permanece en el centro de nuestros corazones, así como llegamos a darnos cuenta
de nuestros pecados por escuchar y aprender la Palabra de Dios. Como dice Romanos
3:21-22, “Pero ahora, aparte de la ley, se ha manifestado la justicia de
Dios atestiguada por la Ley y los Profetas. Esta es la justicia de Dios por
medio de la fe en Jesucristo para todos los que creen.”
Al darnos Su ley, Dios nos permitió saber que
somos pecadores ante Él, ya que hemos fallado en vivir por Su Palabra. Consecuentemente
tenemos dos necesidades diferentes: queremos vivir por la ley, pero al mismo
tiempo buscamos la salvación del pecado desesperadamente. Ya que “....ahora,
aparte de la ley, se ha manifestado la justicia de Dios,” aquellos que serán
liberados de sus pecados deben encontrar su redención por su fe en esta justicia
de Dios, no en la ley. Sabemos que está liberación no viene por obedecer la
ley de Dios, sino por creer en la salvación dada por Dios, en la misma justicia
de Dios que nos ha salvado a través de Jesucristo.
Entonces, ¿cual es está justicia de Dios y Su
salvación? Este es el evamgelio del agua y el Espíritu, del cual se habló en
ambos Testamentos, el Antuguo y el Nuevo. El evangelio del agua y el Espiritu
aparece en el Antiguo Testamento como la salvación por fe en el sistema de sacrificios
y en el Nuevo Testamento como la fe en el bautismo de Jesús y en Su Cruz. Romanos
3:21-22 dice, “Pero ahora, aparte de la ley, se ha manifestado la justicia
de Dios atestiguada por la Ley y los Profetas. Esta es la justicia de Dios por
medio de la fe en Jesucristo para todos los que creen.”
Entonces, ¿como podemos recibir la justicia de
Dios? Podemos recibir la justicia de Dios conociendo a través de la Palabra
de Dios, el testimonio por la ley y los profetas, que Jesús es Dios y nuestro
Salvador y siendo salvados de nuestros pecados a través de nuestra fe en Él.
En otras palabras, recibimos la justicia de Dios
creyendo en Su Palabra, testificada por la ley y los profetas del Antiguo Testamento.
Que la ley y los profetas testificaron la Palabra de Dios es mostrado en los
primeros capítulos de Hebreos y Romanos.
Que Jesús vino a liberarnos es la salvación prometida
a nosotros por Dios. Esta promesa de salvar a los pecadores, que estaban bajo
la ley y destinados a su destrucción, fue hecha hace miles de años por Dios.
Repetidamente Él había reiterado esta promesa y la revelo exactamente como era
Su intención de guardarla a través de muchos de Sus siervos que fueron antes
de nosotros.
Veamos un pasaje por ejemplo. Levítico 16:21 dice,
“Aarón pondrá sus dos manos sobre la cabeza del macho cabrío vivo y confesará
sobre él todas las iniquidades, las rebeliones y los pecados de los hijos de
Israel, poniéndolos así sobre la cabeza del macho cabrío. Luego lo enviará al
desierto por medio de un hombre designado para ello.” Los pasajes de Romanos
3:21-22, que la justicia de Dios fue testigo por la ley y los profetas, quieren
decir que la salvación completa de Jesús fue revelada a través de los sacrificios
del tabernáculo del Antiguo Testamento y a través de profetas como Isaías, Ezequiel,
Jeremías y Daniel.
En otras palabras, Dios ya había revelado, a través
de la Palabra del Antiguo Testamento, como habría Él de mantener Su promesa
de salvación-que Él lo haría enviando a Jesucristo, haciendo que Él tomara todos
los pecados del mundo con Su bautismo, muriendo en la Cruz en lugar nuestro
y por lo tanto, dando la paga por el pecado con Su propio cuerpo, todo para
la liberación del pecado a través de la justicia de Dios. Así que nuestra salvación
no es por la ley, sino por nuestra fe en la justicia de Dios, Jesucristo Mismo,
como se testifico por ambos, los profetas y la ley.
Dios nos dice que somos salvados de nuestros pecados
por creer en Su justicia, la cual fue cumplida por Jesucristo. Nuestra fe viene
de oír la Palabra de Dios, la Palabra de Jesucristo. ¿Cómo podemos saber y creer
que Jesús es nuestro Salvador? Sabemos y creemos que Jesús es nuestro Salvador
escuchando la Palabra de Dios hablada por Sus siervos, que ël había prometido
salvarnos de acuerdo a Su plan y que Jesús vino a salvarnos de acuerdo a esta
promesa y plan. Como está escrito en Daniel 9:24, “Setenta semanas están
determinadas sobre tu pueblo y sobre tu santa ciudad, para terminar la prevaricación,
poner fin al pecado y expiar la iniquidad, para traer la justicia perdurable,
sellar la visión y la profecía y ungir al santo de los santos.”
Dios ha puesto setenta semanas para nuestro pueblo
Continuamos con el pasaje anterior del Libro de
Daniel. Lo que el pasaje describe es la caída de Israel por Babilonia, cuando
Dios determino que los Israelíes, debido a su idolatría, serían llevados a Babilonia
como prisioneros y a vivir ahí durante setenta años como esclavos. Como lo determino
Dios, Israel fue atacado y abrumado por Babilonia, e incapaz de detener la devastación,
termino rindiéndose a los invasores, quienes tomaron a muchos de los Israelitas
como prisioneros y los convirtieron en esclavos. Entre los prisioneros tomados
también estaban los sabios, como Daniel, a quien el rey de Babilonia puso como
su consejero.
Así que Dios castigo a los Israelitas de esta
manera por sus pecados, pero debido a que Él fue misericordioso, Él no guardo
Su ira para siempre, sino que planeo liberarlos en setenta años.
Cuando Daniel, arrepintiéndose ante su Dios por
parte de su pueblo, oró por Su misericordia y por su liberación, Dios envió
a un ángel quien habló el pasaje anterior: “Setenta semanas están determinadas
sobre tu pueblo y sobre tu santa ciudad, para terminar la prevaricación, poner
fin al pecado y expiar la iniquidad, para traer la justicia perdurable, sellar
la visión y la profecía y ungir al Santo de los santos.” Este pasaje es
la promesa de Dios para Daniel que Él perdonaría todos los pecados de Su pueblo
en setenta años cuando se terminaran sus transgresiones. También nos revela
a nosotros la promesa de liberación de Dios a través de Jesucristo.
Debido a que los Israelíes cometieron muchos pecados,
Dios los había castigado y por el precio de setenta años de esclavitud, Dios
perdono todos sus pecados anteriores. Cuando la trasgresión es redimida y el
fin de los pecados es hecho, todos los pecados de los Israelíes no estarán más
ahí. Cuando la reconciliación por las iniquidades es hecha, la misericordia
eterna es traída y la visión y la profecía son selladas, todas las Palabras
de Dios habladas a Jeremías serán cumplidas. A través de los setenta años de
esclavitud, todos estos llegarán a pasar y en el año 70, los Israelíes regresaran
a su tierra natal.
Esto es lo que Dios le dijo a Daniel a través
de Su ángel. Esta promesa, fue una promesa hecha a los Israelíes, pero también
tiene significado espiritual–así como Dios estableció 70 semanas para la gente
de Israel y su santa ciudad, Dios ha preparado para todos nosotros que creemos
en Él nuestra Santa Ciudad del Cielo, nuestro Reino de Dios.
En Romanos se dice, “Pero ahora, aparte de
la ley, se ha manifestado la justicia de Dios atestiguada por la Ley y los Profetas.
Esta es la justicia de Dios por medio de la fe en Jesucristo para todos los
que creen.” Cuando Jesús vino a esta tierra, fue bautizado y murió en la
Cruz, todas nuestras trasgresiones fueron eliminadas, nuestros pecados terminaron,
la justicia permanente fue revelada y la visión y la profecía fueron selladas.
El pasaje de Daniel termina con, “ungir al Santo de los santos.” ¿Qué
quiere decir esto? El Santo de los santos se refiere a ningún otro que Jesucristo,
quien vendría a esta tierra a ser ungido.
¿Que quiere decir ser ungido? Que Jesús tomaría
las tres posiciones, la de Rey, la de Sumo Sacerdote del Reino de Dios y la
de Profeta. Como nuestro Rey, Sumo Sacerdote y Profeta, Jesús cumpliría la voluntad
de Dios de liberarnos de todos nuestros pecados. Así como lo profetizo el ángel
que hablo con Daniel, Jesucristo tomó todos nuestros pecados sobre Él Mismo
y fue juzgado en lugar nuestro viniendo a esta tierra y siendo bautizado.
“La fe viene por el oír.” Entonces, ¿cómo
podemos oír y creer en este evangelio de la justicia de Dios? ¿Como podemos
creer que Jesucristo es nuestro Salvador? Podemos oír y creer por la Palabra
de Dios hablada en el Antiguo y Nuevo Testamentos–por las palabras habladas
por los profetas de Dios y Sus Siervos. Es por eso que Pablo dijo que esta fe
viene por oír y esta fe viene por oír la Palabra de Cristo.
Los profetas del Antiguo Testamento, como Daniel
e Isaías, habían profetizado acerca de la venida de Jesucristo. En particular
Isaías profetizó, “Ciertamente él llevó nuestras enfermedades y sufrió nuestros
dolores. Nosotros le tuvimos por azotado, como herido por Dios, y afligido.
Pero él fue herido por nuestras transgresiones, molido por nuestros pecados.
El castigo que nos trajo paz fue sobre él, y por sus heridas fuimos
nosotros sanados. Todos nosotros nos descarriamos como ovejas; cada cual se
apartó por su camino. Pero Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros” (Isaías
53:4-7).
¿Quien hubiera creído en el tiempo de Isaías que
Jesucristo nacería de virgen para venir a esta tierra como el más común de los
comunes, vivir durante 33 años, ser bautizado, crucificado y levantado de entre
los muertos al tercer día? Aún así Isaías vio y profetizo, aproximadamente 700
años antes la venida de Jesús y que todas estas cosas sucederían. Él dio testimonio
del hecho que Cristo llevaría nuestro dolor y todos nuestros pecados.
Es por eso que Pablo usó la Palabra del Antiguo
Testamento frecuentemente cuando escribió el Libro de Romanos, para explicar
como los siervos de Dios para dar testimonio de cómo Jesús se convirtió en nuestro
Salvador–viniendo a esta tierra, tomando todos nuestros pecados y salvándonos
con la justicia de Dios.
Por cuanto todos pecaron
Romanos 3:23-24 dice, “porque todos pecaron
y no alcanzan la gloria de Dios, siendo justificados gratuitamente por su gracia,
mediante la redención que es en Cristo Jesús.” Debido a que nacimos en pecado
y todos hemos pecados contra Dios, hemos quedado lejos de la gloria de Dios
y de Su Reino. Pero fuimos justificados gratuitamente por la gracia de Dios
a través de la redención en Jesucristo. Nuestra justificación fue gratuita,
sin precio. No tuvimos que dar la paga por por nuestros pecados ya que Jesús
tomó todos nuestros pecados y dio la paga con Su propia vida sobre la Cruz,
todo para liberar a aquellos de nosotros que oyéramos y creyéramos en Él.
¿Que quiere decir con fe en la salvación de todos
los pecados? Simplemente queremos decir fe en la justicia de Dios. El creer
en la justicia de Dios no tiene nada que ver con las obras, sino todo que ver
con nuestros corazones. Llegamos a ser justificados por escuchar la Palabra
de nuestro Señor y creer en ella con nuestro corazón. Para salvarnos de nuestros
pecados, nuestro Señor vino a esta tierra, se convirtió en el Cordero de Dios,
quien cargó todos los pecados del mundo al ser bautizado por Juan el bautista
y morir en la Cruz. Al tercer día, Él se levanto de entre los muertos y ahora
se sienta a la diestra de Dios Padre.
Jesús tomó todos los pecados del mundo sobre Si
Mismo, pago el precio por el castigo de nuestros pecados con Su propia vida
y se levantó de la muerte; todo para salvarnos de una muerte segura. Somos salvos
por creer en esto. Nuestra salvación viene por fe y nuestra fe viene por escuchar
la Palabra escrita de Dios y nuestro oír viene de oír la Palabra de Cristo.
“La fe viene por el oír.” Creemos con nuestros
corazones. Nuestro intelecto esta ahí para el conocimiento, mientras que nuestros
cuerpos son para el trabajo y es en nuestro corazón que nosotros creemos. Entonces,
¿qué debemos creer en nuestro corazón y como? Escuchando la Palabra de Dios
podemos oír Su evangelio y oyendo Su evangelio, podemos tener fe y teniendo
fe podemos ser salvos. Cuando creemos, creemos por la Palabra de Dios-esto es,
creemos en la Palabra escrita que afirma que Cristo tomó todos nuestros pecados
con Su bautismo, los cargó, murió en la Cruz y se levantó de la muerte.
Tener fe en la Palabra de Dios es tener fe en
Su justicia. Así , la fe sin escuchar la Palabra de Dios es vana e inútil. Tales
afirmaciones–que Dios se revelo en un sueño y no se que más–son todas mentiras.
Somos salvos por fe y por fe solamente. Leamos
una vez más nuevamente, Romanos 3:24-26: “Siendo justificados gratuitamente
por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús. Como demostración
de su justicia, Dios le ha puesto a él como expiación por la fe en su sangre,
a causa del perdón de los pecados pasados, en la paciencia de Dios, con el propósito
de manifestar su justicia en el tiempo presente; para que él sea justo y a la
vez justificador del que tiene fe en Jesús.” Amén. Nuestro Señor fue la
propiciación por nuestros pecados. Debido a nuestros pecados, fuimos hechos
enemigos de Dios, pero Jesús reestableció nuestra relación con Dios al convertirse
en la propiciación por nuestros pecados con Su bautismo, muerte y resurrección.
A la mitad de Romanos 3:25 esta el pasaje, “a
causa del perdón de los pecados pasados, en la paciencia de Dios, con el propósito
de manifestar su justicia en el tiempo presente.” Este pasaje nos dice que
Dios había esperado pacientemente durante mucho tiempo y que Él esperará hasta
el Día del Juicio. Aquellos que creen en Jesucristo, aquellos que creen en la
salvación a través del agua y la sangre, aquellos que creen en la salvación
del Hijo, quien se convirtió en la propiciación para con Dios Padre–todos sus
pecados son pasados por alto por5 Dios. ‘Haber pasado los pecados por alto’
significa que Dios ha pasado por alto los pecados de aquellos que escuchan y
creen en la Palabra de Dios y en Su evangelio, la misma gente que cree en el
bautismo de Jesús y Su sangre sobre la Cruz.
Podemos titubear de vez en cuando, pero esto se
debe a las debilidades de la carne y de nuestras mentes y mientras que nosotros
no neguemos la salvación de Jesús, Dios no verá todos estos pecados como pecados.
En otras palabras, Dios no mira a los pecados de aquellos que son salvos por
creer en el agua y en la sangre de Jesucristo en sus corazones, sino los pasa
por alto.
Entonces, ¿por qué Dios pasa por alto nuestros
pecados? ¿Como puede Él ignorar tales pecados, cuando Él es el santo y justo
Dios? Esto se debe a que Jesucristo vino a este mundo y fue bautizado. Se debe
a que Jesús borró todos los pecados del mundo con Su bautismo y crucifixión
el que Dios pase por alto nuestros pecados previamente cometidos. ¿Los pecados
previamente cometidos se refiere solamente al pecado original? No, no se refiere
a eso, ya que mientras pueda parecer como nuestro pecado original, para nuestro
eterno Dios Padre, todo esta en el pasado.
Desde el punto de vista de la eternidad, el tiempo
en este mundo siempre aparecerá en el pasado. Este mu8ndo tiene su principio
y fin, pero Dios es eterno y así cuando comparamos Su tiempo con nuestro tiempo
mundano, todos los pecados del mundo aparecen como cometidos en el pasado ante
Él. “A causa del perdón de los pecados pasados, en la paciencia de Dios,
con el propósito de manifestar su justicia en el tiempo presente.” Es por
eso que Dios no ve nuestros pecados. No es porque Dios no tenga ojos para ver
nuestros pecados, pero Él no los ve debido a que Su Hijo Jesucristo ha dado
la paga de nuestros pecados. Debido al bautismo y crucifixión de Jesucristo
nuestros pecados fueron lavados, en realidad aparecemos ante Dios como gente
sin pecado.
¿Como puede Dios ver nuestros pecados cuando Jesucristo,
cuyo cumplimiento de la justicia de Dios redimió a todos aquellos que creen,
ya los quitó de nosotros? Así es como Dios demuestra Su justicia ahora pasando
por alto los pecados previamente cometidos, pecados que ya han sido pagados
por Jesucristo.
La fe en la justicia de Dios viene por la Palabra
de Cristo, en si misma contiene la justicia de Dios. Demostrando Su justicia.
Demostrando Su justicia, Dios mostró no solo Su justicia, sino también la justicia
de aquellos que creen en Jesucristo. Dios nos libró de todos nuestros pecados
y nosotros también creemos en nuestros corazones que Jesús ha tomado todos nuestros
pecados. Es por eso que estamos sin pecado y justificados, ya que nos hemos
vestido de la misma justicia de Cristo (Gálatas 3:27). Ya que Dios y nosotros
somos justos, juntos somos una familia, y tú y yo somos Sus hijos. ¿Crees en
estas maravillosas noticias?
¿Quiere esto decir que nosotros tenemos algo de
podamos jactarnos? ¡Claro que no! ¿Qué hay en nosotros para jactarnos cuando
de hecho, nuestra salvación es posible solo cuando escuchamos y creemos en la
Palabra de Cristo? ¿Fuimos salvados por nuestras propias obras? ¿De que podemos
jactarnos? ¡Nada! ¿Fuiste salvado por asistir a los servicios matutinos de la
iglesia? ¿Fuiste salvado porque jamás faltaste a un servicio dominical? ¿Fuiste
salvo porque te aseguraste de dar tus diezmos? Claro que no.
Todas estas son obras y la fe basada sobre las
obras y la fe complementada por obras, es una fe equivocada. Fuimos salvados
de nuestros pecados solo por creer en la justicia de Dios en nuestros corazones.
La fe viene por el oír y la salvación viene por la fe en la Palabra de Cristo.
El tratar de recibir la remisión de pecados a
través de oraciones de arrepentimiento después de creer en Jesús, también es
una fe falsa, ya que la verdadera fe viene solo por creer en la justicia de
Dios, no por las obras de la ley. Como dice la Palabra, “¿Dónde, pues, está
la jactancia? Está excluida. ¿Por qué clase de ley? ¿Por la de las obras? ¡Jamás!
Más bien, por la ley de la fe. Así que consideramos que el hombre es justificado
por la fe, sin las obras de la ley. ¿Es Dios solamente Dios de los judíos? ¿No
lo es también de los gentiles? ¡Por supuesto! También lo es de los gentiles.”
La salvación viene as ambos, los Israelíes y los
Gentiles, por escuchar y creer en los corazones que Jesucristo los ha salvado
con Su agua y sangre. Somos salvos de nuestros pecados cuando creemos en la
justicia de Dios. Cuando creemos en esta justicia, la cual es Jesucristo, somos
salvados de nuestros pecados. Dios se convierte en nuestro Padre y nosotros
en Sus hijos. Esta es la salvación por fe en la justicia de Dios, por escuchar
y creer en la Palabra de cristo. Nuestra fe viene de creer en la justicia de
Dios.
Nuestra salvación viene de nuestra fe en la Palabra
de Cristo. Entonces, ¿crees que Cristo vino a esta tierra como tú Salvador,
que con Su bautismo tomó todos los pecados del mundo como propiciación a Dios
y que Él murió sobre la Cruz, se levanto de los muertos al tercer día y esta
sentado a la diestra de Dios Padre? ¿Realmente crees en esta salvación, en esta
expiación de nuestro Señor Jesucristo?
Existe mucha gente que le pide a Dios que se aparezca
en sus sueños, quién dice que ellos creerán si tan solo lo pueden ver una vez
con sus ojos. Algunos afirman haber visto a Jesús en sus sueños, que Él les
dijo que hicieran tal y tal cosa–construyeran una iglesia aquí, un centro de
oración allá, etc., pero normalmente algo que requiere dinero y el ser engañado
por tales afirmaciones falsas, muchos son mal guiados y se extravían. Existen
muchas cosas tristes que están pasando en este mundo Cristiano. Debes de darte
cuenta que todas estas cosas no son la obra de nuestro Señor, sino del Demonio
mismo.
Si de casualidad ves a Jesús en tus sueños, no
lo tomes muy en serio. Los sueños solo son sueños. Jesús no es alguien que aparecerá
ante ti en esa forma, de otra manera no habría necesidad de la Biblia. Si Jesús
se apareciera una sola vez, tendríamos que cerrar la Biblia, ya que no habría
más necesidad de ella. Pero esto tendrá un efecto devastador en la obra de la
salvación de Cristo.
Si fuéramos a creer en Jesús sin la Biblia, Él
tendría que aparecer ante todos. Pero no hay necesidad de esto, ya que nuestro
Señor ya ha cumplido todos los requisitos de la salvación. Es por eso que la
fe viene por el oír y creer en la Palabra de Cristo. Entonces, ¿toda la gente
ha oído de Jesucristo? Puede que hayan oído el nombre de Jesucristo, pero no
todos han oído el verdadero evangelio. Es por eso que Pablo preguntó, “¿Y
como oirán si no hay quien les predique?”
| ¿Desea
saber más acerca del libro de Romanos? Por favor
haga clic en el banner de abajo para obtener su libro gratis
sobre el libro de Romanos. |
 |
Por lo tanto debemos predicar este
evangelio que contiene la justicia de Dios. Pero, ¿cómo y cuando?
Por qué método o como se predica el evangelio no es importante;
todos los métodos de esparcir las buenas noticias, a través de palabras
habladas o materiales impresos, deben ser usados. La fe viene por
el oír y el oír viene por la Palabra de Cristo. Los materiales impresos
que predican el evangelio, también pueden guiar a los lectores a
una fe verdadera. Sin importar el método, debes de recordar que
la fe solo puede venir por escuchar y el escuchar solo predicando
las buenas noticias.
Si realmente tienes fe en la Palabra de Dios en
tu corazón, entonces sabrás que eres un Cristiano verdadero. Espero y oro para
que sepas esto; que has sido salvado de tus pecados. También espero y oro para
que te sostengas de la Palabra del agua y el Espíritu con cariño. Entonces,
concluyamos nuestra discusión leyendo Romanos 10:17 juntos.
“Por esto, la fe es por el oír, y el oír por
la palabra de Cristo.” Amén. Aquellos que creen en sus corazones por escuchar
esta Palabra de Dios escrita son aquellos que tienen la fe verdadera. ¿Tienes
esta fe verdadera? Nuestro Señor nos ha liberado de todos nuestros pecados.
¡Cuan agradecidos y felices estamos de que el
Señor ha quitado todos nuestros pecados! Sin el evangelio, la gente siempre
está desmotivada, pero solo oyendo que Jesús tomó todos nuestros pecados con
Su bautismo, nuestros corazones pueden ser llenos de gozo y nuestra fe puede
comenzar a crecer.
Doy gracias a Dios por salvarnos.
Regreso a la Lista
|